ENRIQUE CADICAMO: VIDA Y OBRA
  Más Tangos
 



AQUELLAS NOCHES DEL ´20   
                - 1991 -


                       I

 

Aquellas fiestas floridas,

aquellas noches del veinte,

donde quedaban prendidas

las almas en el ambiente…

 

El bello Palais de Glace

y el fino Armenonville…

Tiempo de vida veraz,

talló el tango tu perfil.

 

                       II

 

Entre el champán que corría

la juventud celebraba

esas ricas melodías

que la orquesta interpretaba.

 

Las damas y caballeros

en esas noches inquietas,

eran buenos milongueros

zamarreando sus siluetas.

 

                   I Bis

 

Aventuras de la noche

que la luna elucubraba…

años locos de derroche

que la bohemia devoraba.

 

Aquello no ha de volver;

la muerte se lo llevó.

Sólo los tangos de ayer

lo eternizan con su voz.


(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)

 

 

¡AY TANGO DE LOS RECUERDOS!

                      - 2006 -

 

                       I

 

Hervor de tango en la sangre

para reanimar las vidas,

alimento para el hambre

de las cosas desabridas.

 

Al pasar su ritmo lima

la aspereza de lo burdo;

en la danza de su clima

salgo a flote si me hundo.

 

                      II

 

¡Ay tango de los recuerdos!

memoria de cuando no era,

a tus letras sigue yendo

quien busca la voz sincera.

 

Tango auténtico de antes,

Tango rey del porteñismo,

con tus aires tan triunfantes

ahuyentás escepticismo.

 

                  I Bis

 

En el empedrado marcan

mis tacos el dos por cuatro

y vientos filosos cantan

tus versos de pulso sacro.

 

Te llevo siempre conmigo

y a veces te multiplico,

Tango eterno; fiel amigo,

soy vos; no sé si me explico.

(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)

 

BANDONEON SENTIMENTAL

                 - 1992 -

 

Bandoneón sentimental:
cada nota que suspiras
es como un lazo que estiras
para unir al arrabal,
porque del tango inmortal
sos el pulmón cadencioso
al respirar quejumbroso,
inflando tu negro pecho,
con tangazos que se han hecho
pa' que luzcas tu sollozo.

Tu origen es lo de menos,
lo destacable es tu acento;
aquí se formó tu aliento
saboreando tangos buenos
entre tus pliegues amenos
que se hamacan con polenta
por los vientos del noventa,
desplegando por el mundo
ese son que te hace oriundo
de la porteña placenta.

Sin dolor vas a la ruina,
bandoneón sentimental;
si te ríes, un puñal
en tajarte se empecina,
y si lloras una espina
de tu pena se agiganta,
entonces se te atraganta
dejándote enronquecido,
gritando un tango sufrido
¡que luego el pueblo te canta!

(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)


                  BONT VIVANT

                        - 2012 -


Lima suelas en asfaltos de París,
bien airea su carnet de Bont Vivant,
su carácter colorido es algo gris;
como un réquiem zigzagueando en un can-can.
 
Depurando madrugadas busca el sol
que esclarezca su nublado cavilar.
Pide el agua que lo limpie del alcohol…
Ir liviano a veces le causa pesar...
 
Nadie nunca logra estar del todo bien
por más culto que haga del feliz vivir;
cuesta mucho mantenerse en el gran tren
de delicias, armonías y reír.
 
En la ile de la Cité ve transcurrir
la corriente calma, y quiere escapar
hacia un remolino donde su existir
pueda ver una manera de cambiar.
 
Estar bien aunque este mundo ande fatal
causa culpas en un noble corazón;
peor sería que le diese todo igual,
que tan sólo le importara su ambición.
 
Si en la música del viento volarán
nuestras almas sin pesaje corporal,
no te angusties demasiado, Bont Vivant;
¡en la tierra padecer siempre está mal!

(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)

 


                     CAMPANA

                        -  2012 -

 

Mora en tu silencio el eco del ruido,

pesada campana de esta vieja iglesia,

condenada al golpe del brutal descuido

y al hostigamiento de intemperies recias.

 

Puedes ser la fuente de inquietos sonidos

o el símbolo inerte del sueño callado.

Los fieles tendrían sus pasos perdidos

sin la guía clara de tu alto llamado.

 

De bronce opacado por paños de olvido

es tu cuerpo hueco; nicho de retumbes,

adorno que pasa su tiempo dormido

basado en ladrillos que inspiran derrumbes.

 

Y cuando las misas te infunden tañidos

se esparce por todo el buen aire del centro

tu canto estridente que estaba escondido

entre las durezas de tu mudo adentro.


(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)


CLARO DE LUNA EN EL SUBURBIO

                        - 1997 -

                      I


Nada cuesta contemplar
la noche quieta y de sueño profundo...
Claro de luna en el suburbio,
luz fascinante que bautiza al río turbio.

Se hace irreal la realidad
bajo el embrujo de errantes astros...
y se confunden los rastros
del tiempo y la eternidad.


                      II


Y yo soy sin querer
el reflejo más fiel
del suburbio en que estoy,
siempre viviendo el hoy.

Es el claro lunar
de la piel estelar,
el que ejerce el dominio
de mi voluntad.

Así es como me voy
dejando lo que soy
rumbo al cielo sin fin
que de mí se adueñó...

(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)

 

 

       EN ESTE BAR 
              
- 1992 -

 

Entre el rumor de este bar,
entre el son desafinado,
entra el sol algo nublado
destiñendo mi mirar.
El reloj va a deshelar
con sus flechas mi paciencia,
sumergiéndome en la urgencia
por salir del cruel letargo,
saboreando el trago amargo
de este café en penitencia.

El bar es un recoveco,
es el broche del destino
del bohemio peregrino...
Es un desfondado hueco
sostenido por su eco...
Es la cita impredecible,
es la trampera invisible
que sólo atrapa las almas,
entre sus sutiles palmas
como un castigo sufrible.

Vencido sobre una mesa,
desplomado en una silla,
soporto la pesadilla
que deambula en mi cabeza.
Dudando de mi certeza
presiento en mi angustia aislada,
que en esta espera frustrada
yo y mi alma, monologando,
seguiremos fracasando
mientras seamos sólo nada...


(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)

 

 

          FRIVOLO DESEO

                 - 2012 -

 

Que se caiga el silencio preciso
fulminado por la algarabía;
necesito que en medio del día
cunda un pleno festín de improviso.
 
Risotadas, aplausos, clarines,
ovaciones, vital griterío,
que se expandan en pos de mis fines
como llamas soplando en el frío.
 
No quisiera que hoy reine el letargo
en mis amplios y vanos dominios;
quiero darle dulzor a lo amargo,
que el delirio me dé raciocinios.
 
Y estoy solo, pensando un absurdo,
y estoy libre, sintiéndome preso,
y en mi triste silencio me aturdo
y me aplasto llevando mi peso…

(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)

 


 

            HASTIO

            - 1997 -

 

                  I

Sentado en el recodo

de un tango dolorido,

escucho mis latidos

en cada triste son…

 

La noche en Buenos Aires

despliega su chalina

y mi bohemia camina

rumbo al gris bodegón…

 

                    II

 

Sé que mi hastío me matará,

voy degustando mi paladar.

Ya no me alcanza la eternidad.

Soy un murmullo sin receptor,

un conformista sin ambición…

Si mi mirada roza una flor,

pierde su aroma y su color.

 

Lo que no di,

ya lo perdí,

y es tarde para ser feliz…


(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)


 

           IMPERFECTO

 

                - 2010 -

 

Que un día recurra al olvido
en pos de limpiar la memoria
no implica que esté redimido,
tampoco que cambie mi historia.

Lo sé: los errores se pagan,
los logros quizá se acreditan,
por más que injusticias deshagan
las cuentas con sumas que quitan.

Yo trato de andar bien derecho,
incluso en caminos torcidos.
Los leves errores que he hecho
no fueron jamás merecidos...

La rueda del tiempo se atranca
con cada vivir que atropella;
pues como la parca nos ranca,
me extiendo apurando mi huella.

Humano es poder resbalarse.
Tan sólo hace Dios lo perfecto.
Lo bueno es después recobrarse:
pasar del traspié a lo recto.


(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)


     LA FIESTA Y LA LUNA

                 - 2006 -

 

 

Que caiga el son de la orquesta

sobre la atenta emoción,

nada en la noche la fiesta

hundida en mi ensoñación.

 

Lo que se quiere no pasa

y yo quiero esta fugaz

vivacidad que retrasa

mi descanso eterno en paz.

 

Vuela Cadícamo en versos

de su cosecha de autor

y en ellos me siento inmerso;

su tema es conmovedor.

 

Fulgura la luna quieta

como un gastado farol.

Ya nadie bien la interpreta;

habrá que cambiar el sol.


 (L y M: Ariel Carrizo Pacheco)



LA NOVIA

   - 2009 -


                      I

Tenía el mirar intrincado
en humos de alucinación.
Su rubio color despeinado
no pudo aclarar su razón.

De noche paseaba en el muelle
vistiendo su traje nupcial,
en pos de que el sino le selle
con agua su ahogado final…

                  II

Podía por fin desistir
a un paso de verse hecha mar;
pensaba en su amor y el sufrir
cedía a la fe su lugar.

La luna se compadeció
mil veces de su soledad,
hasta que un mal día alumbró
su salto a la mortalidad.

                 I Bis

Que al menos mis fieles loanzas
proyecten su fría visión;
sus ojos buscando esperanzas
muy dentro de su corazón.


De noche de blanco salía
a oír los murmullos del mar,
pensando que no merecía
cumplir la condena de amar.

               II Bis

Pero algo le daba el valor
de aguar su coraje final;
con él volvería el color,
su amado era el dulce y la sal.

La luna mil veces se heló
de pena por su padecer
y casi se cae cuando vio
las olas tragando su ser...                


(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)

 

LA VIDA ME QUIERE MATAR

                   - 2008 -

 

                         I

 

Señor dígame dónde está

la dicha que supe tener.

Pasó como un viento que va

a donde no lo pueden ver.

 

Yo tuve riquezas y amor,

en salubre paz transité

y hoy soy como un cruento dolor

carente de mínima fe.

 

                        II

 

No es bueno que me queje así

pero ya en la mala acampé.

No bronco por lo que perdí

sino por lo que no tendré.

 

La vida me quiere matar

¿será porque mal me porté,

o habrá intervenido el azar?

Señor, por favor, digamé.

 

                      I Bis.

 

Sin plata para la pensión,

tirado en la esquina quedé

cantando este tango tristón

sin saber muy bien para qué.

 

Y encima quien fuera mi sol

me da sombra con su desdén.

No tengo ni para el alcohol

que me haga creer que estoy bien...


(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)

 

                     ME ALEJO

                       - 2006  -

 

                             I

 

Me alejo...

hacia otros rumbos van mis pasos;

me llevo

de nuestro amor dicha y fracasos.

Es tuya

la libertad que te encadena...

Viví al fin tus alegrީías

aunque a costa de mis penas,

total todo se acabó.

 

                             II

 

Me has ocultado

verdades malas

que me han herido más que cien balas,

y arrepentirte es una acción que no te queda;

difícilmente perdonarte pueda...

Quemaste el amor

cual blanco papel,

y hoy cortan la brisa

las negras cenizas

de tu trampa infiel.

 

                           I Bis

 

La vida

ya me dará buena revancha...

con llanto

me quitaré todas tus manchas

y entonces

retumbarán mis carcajadas

en el pozo de tu alma

donde giran atrapadas

hondas culpas sin perdón.


(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)


 

      ME HE DADO CUENTA

                   - 2009 -


De muchas cosas sé muy poco

pero de algunas sé de más,

y aunque podré pasar por loco

en general soy muy sagaz.

 

Me he dado cuenta de tus cuentos,

tus sombras son para mí luz;

ya no me lances argumentos

que son los clavos de tu cruz.

 

Tu rostro es máscara mutable

según la arpía conveniencia

y me tratás como a un culpable

para ocultar tus indecencias.

 

En un teatro te aseguro

que arrancarás fuertes aplausos,

pero ante mí un bostezo puro

igual al tedio que te causo.


(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)


 

        NO TE PIERDAS

               - 1993 -

 

                      I

 

Si pensás que hay un vaso

perfumado con vino

en tu mano derecha

pa´ aliviar tu dolor,

olvidate te digo:

no te cambia el destino

si bebés tu fracaso

sin sentirle el sabor.

 

                    II

 

No te pierdas compadre

en la mala bebida.

No te tires al pozo

de la desolación;

aunque el mundo te amargue

no abandones la vida,

no te angusties por culpa

de la gente perdida

como vos entre el clima

de algún gris bodegón.

 

                 I Bis

 

Vos sabés por los tangos

que hay que ser bien genuino,

que no sirven las copas

pa ocultar la emoción…

Destapá tu silencio

como al corcho del vino

y verás que tus penas

ya no tienen razón.

 


(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)


  PAISAJE DE ARRABAL

                 - 2007 -

 

Busca en aires de arrabal
sensaciones de su esencia,
le da el marco musical
una orquesta a su presencia.

Empedrado relumbrante,
rejas curvas de balcón,
alumbrado hipnotizante
y el verdín junto al cordón.

Pesa un poco la humedad,
pesan mucho los recuerdos.
En su orilla, la ciudad
va apurando tiempos lerdos.

Cuatro ochavas para el cruce
de unas calles del albur,
la lavada cal se luce
en los muros de este sur.

Escenario para dar
pasos rítmicos de fuego.
Si en la vida hay que bailar,
que no sea un mero juego.

Es acción en el paisaje
nuestro gris trasnochador.
Su bohemia es como un viaje
que termina en el albor... 


(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)
 


 

   PAISAJE NOCTURNAL

                 - 2006 -

 

Romance de estrellas dadas

al sentimiento del alma,

frescura de madrugadas

volcando su esencia calma.

 

Desde una esquina en penumbras

emerge un silbido claro

y se oye que bien lo alumbra

su tango que es como un faro.

 

Parece que está acostada

la noche sobre el suburbio

y el tiempo como si nada

prosigue en su cauce turbio.


(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)

 

 

        PANORAMA PORTEÑO

                      - 1992 -

 

Siglo veinte, década del noventa:

Buenos Aires, paraíso del tango,

tiene un pueblo patriota y con polenta

que mastica, aunque le falte el mango.

 

La esperanza ya se va concretando,

poco a poco, entre el sudor democrático;

todo cambia y el tango sigue estando

porque vive rodeado de fanáticos.

 

¡Qué belleza que irradia esta ciudad!,

con su urbe que expone desde siempre

el trabajo que hace su sociedad,

día a día con su nobleza y temple.

 

Voy viajando por nuestras canaletas,

entre el flujo de las porteñas calles,

arrastrado por sus notas y letras,

cautivado por sus grandes detalles.

 

Me zambullo en océanos de obras

y me seco con la luz de sus frases;

la cultura casi nada nos cobra,

la alegría gratuitamente nace.

Zapatillas, vaqueros y remeras,

rectos trajes, camisas y corbatas,

minifaldas, zapatos y carteras,

por las calles desfilan como ratas.

 

Hoy las modas son nuevas idioteces

que se suplen al son de las segundos.

Nuestro tango sigue brillando y crece

sin descanso, en las almas del mundo.

 

Si usted cruza Corrientes y Esmeralda,

y se para en la ochava sudeste,

al cruel hueco debe darle la espalda

ignorando al presente, aunque le cueste.

 

Una bomba destruye a una embajada,

salpicando con su muerte a la iglesia.

Nuestros libros ya tienen su morada:

no debemos darle nuestra anestesia.

 

Y entre esta gran mezcla del noventa,

los tres tiempos tienen representante:

pues Enrique Cadícamo se encuentra

siempre intacto entre el tango desafiante.

(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)


     PARIS TOUJOURS
                - 1997 -


Fue mi vida en París
la época más feliz
que recuerda mi alma enamorada
del misterio gentil
de sus calles sin fin,
y de la cultura derrochada.

Todo allí es descubrir
paso a paso el festín
del buen ánimo y de las miradas...

Ser bohemio es existir,
el Arte es el perfil
de todas sus horas adoradas...

París, fugaz y eterno,
deseable hasta en sus más fríos inviernos.
París toujours, París...
Si no fueras de este planeta,
serían menos los poetas...
Los sueños se realizan en París,
¡¡que gran ciudad para vivir!!

(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)

 

 

           PARISINO

             - 2011 -

                   I

 

París fluía en mí

más suave que el desliz

del tiempo sobre el mundo.

Iba mi juventud

de boulevard a rue.

Todo era un descubrir

de bellos souvenirs

para el mirar profundo…

El arte ardía sin

quemarme y sin morir;

eterno en su expresión.

 

                  II

 

Parisino

fue el camino

que me llevó a la ensoñación.

Parisino

remolino

que se alojó en mi corazón…

 

                  I Bis.

 

La Ile de la Cite,

el alto Sacre Coeur,

los puentes sobre el Sena,

el Louvre y la Opera;

la Torre y Notre Dame,

Vendome, Champs Elyseés,

Concorde y Saint Michelle,

Des Vosges, Royale, Du Theatre…

Inválides, Panteón,

Villete, la Gare Du Nord,

Defense y Luxemburgue…


(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)

 

     SEGUI LUCHANDO

               - 2006 -

 

Las luces que te acarician

en el escenario irreal

son como sombras que envician

tus sueños de andar triunfal.

 

Te creés que bien te sostiene

del aplauso su vientito

y que la fama te viene

porque vas a ser un mito.

 

Dale manija a tu engaño

antes de que tome en cuenta

que el plumero de los años

limpia "glorias" polvorientas.

 

Muchos que realmente valen

son íntimos del olvido;

sus vidas apenas salen

de los libros carcomidos.

 

De pasatiempo está hecha

la historia que nos incluye

y que de a poco nos echa,

si es que antes alguien no huye.

 

Pero no te desanimes

por estas vicisitudes;

que se concreten tus fines.

Seguí luchando y no dudes.


 (Autor: Ariel Carrizo Pacheco)


 

SENTENCIA DE ARRABAL

                - 2006 -

 

Por donde pasa su sombra
se queda como una marca
que con orgullo lo nombra
advirtiendo a la comarca
sobre su tosco coraje
de matón empedernido;
comprenderlo es un gran viaje
hacia lo desconocido...

Personaje de la daga
siempre a mano del impulso.
Cuando quiere les apaga
a sus rivales el pulso.

Hace mucho que su fama,
provocando escalofríos,
se expandió de rama en rama
y en los cauces de los ríos
de la sangre de linajes
de familias acechadas
por los gratuitos ultrajes
que hace a quienes no hacen nada.

Esta noche el escarmiento
le caerá para caerlo.
Sepan que yo nunca miento
y si ustedes quieren verlo
vengan a las doce en punto
a la esquina donde para;
ahí lo dejaré difunto
de un hachazo, cara a cara.

(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)


 

   SOY CADICAMIANO

              - 1993 -

 

Engarzado en las entrañas

de esta gran ciudad porteña

con sus tangos que se adueñan

de los tiempos y sus mañas,

don Enrique me acompaña

hasta el día en que me muera,

como el zurdo, que acelera

su compás de son tangueado,

cuando escucho emocionado

sus gotanes de primera.

 

Su poesía nos traslada

a los años más floridos,

rescatando del olvido

las imágenes pasadas

que retiene en la mirada

o que surgen de su ingenio,

para andar por un milenio

reflejando el brillo de antes

en los tangos cautivantes

que han nacido de su genio.

 

En las notas de sus temas

hay encantos muy profundos

que embellecen a este mundo;

y aunque a veces sus poemas

sean amargos emblemas

de los ayeres lejanos,

nos resultan ser cercanos

y al cantarlos nos provocan

un sabor dulce en la boca,

porque son cadicamianos.

(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)

 
 

   TRANSITAR SUICIDA
                - 1997 -

Mi vida, es transitar suicida.
Emprendo de nuevo la partida...
Las cosas que dejo no se olvidan,
mas quiero perderlas donde están.

No puedo varar mi cuerpo errante,
me atrae el sitio más distante...
Destino de un necio peregrino
que huye de su gris soledad.

Y ahora en un andén lejano
vuelvo a iniciar mi viaje en vano...
Siempre escapando del pasado,
si olvidara lo dejado
fundaría mi lugar...

En mil caprichos de aventura
se fundamente mi locura.
Mi vida me resulta ajena,
convertida en alma en pena,
condenada a divagar...

(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)

 

 

             TU FARSA

 

                - 2009 -

 

 

                      I

 

Tu liviandad mucho me pesa,
es luz oscura que me aplasta.
Sólo vos misma te interesa;
tanta ambición te hizo nefasta

Para engañar lucís por fuera
la perfección de tu hermosura
porque por dentro tu alma entera
apesta más que la basura.

                     II

La cuenta atrás avanza pronto;
no hay mal ni bien que te rescate.
Por más que te parezca un tonto
mi corazón por vos no late.

Que se enamoren de tu farsa
quienes merezcan tal castigo;
para bufón de tu comparsa
jamás podrás contar conmigo.

               I Bis

Apiladora de billetes
y también de sueños ajenos;
a ricos dicha les prometes...
y les inyectas tus venenos.

Cuando agonices sin valías
espero que no te arrepientas,
así darás tus fechorías
al diablo odioso como rentas…

(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)

 

 

                     UN AMOR

                       - 2009 -

 

                             I

 

Un amor

que se parece a un licor.

Un dolor

que se asemeja a un ardor…

Y aquí está mi voz

cortando el aire entre los dos.

Sombra sobre luz

me vuelca tu cruz…

 

                               II

 

Dame sólo el eco de nuestro arrullo feliz

donde quedó mi alma echando profunda raíz.

Si vuelve a brotar

de un rosal su flor,

¿cómo no ha de dar

frutos nuestro amor?

Ríos de esmeraldas humectaron la verdad

que nos convidamos de mitad a otra mitad…

Uno fuimos y hoy

raspa confesar

que sin vos ya voy

hacia el peor lugar.

Volvamos a ser

lo que no debió

desaparecer

porque nos unió.

No se oxida el oro ni se opaca esta pasión,

aunque algo la cubra sigue intacta su emoción.

Todo lo que sé

tiene su razón

desde que llegué

a tu corazón…


(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)

 

 

UN ECO TRISTE DEL AYER
                 - 1997 -

Por el desliz de la noche,
para darme un reproche
me acerco hasta la aurora...
Y es la música que añora,
esos tiempos de emoción
de bohemia y de derroche
la que me hace taciturno,
como un sol vuelto nocturno
por quemar su resplandor.
Siento que cumplo mi condena,
huraño y dando pena
por lo que ya no soy.

Si habré sido distinguido
por la flor de pinta
que lucí en los bailes...
Si habré dado aires de tango al exterior,
paseando, fui el más porteño embajador.

Hoy soy sólo un eco triste del ayer
perdido en la voz del recuerdo.
Nada espero, todo pierdo,
me acabé... no soy eterno...
Soy como un bostezo lento que quedó
cortado por efecto del café.

(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)


    UNA MUERTE HUMEDA

                  - 1993 -

 

La humedad es de la historia,
de su pretérito añoso,
el aliento sudoroso
que lubrica la memoria.
Por la calle perentoria
retorcía el pensamiento
con escenas de tormento
que brotaban ofuscadas
de las húmedas fachadas
asfixiadas por el viento:

"Ya no puedo hacerle frente
al pasado que me ataca,
yo no sé clavar la estaca
en el centro de mi mente.
Este sitio no me miente...
ya no ocultan los confines
bajo lodo y adoquines
mis fantasmas sepultados;
los muros descascarados
me obligan a que me arruine..."

El filo de la cortada
tajó mi carne de acero,
chispeando en mi seco cuero
con luz de su cuchillada.
Herido en roja alborada,
regué con sangre aquel suelo,
quemé el recuerdo en el hielo
que a mis venas dio el invierno,
¡y mandé todo al infierno
enterrándome en el cielo!

(Autor: Ariel Carrizo Pacheco)


   ZAMBA DEL CAMPO

                - 2009 -

 

                      I

 

Sobre el camino de un campo

nube de polvo se agita,

cuando pasan galopando

los que a su tierra palpitan.

 

Alto un molino vigila

la paz de la tardecita,

y una bandada desfila,

rumbo al confín eremita…

 

                     II

 

A la laguna se acercan

para beber la vaquitas,

y el agua que está en la alberca

por ser de riego es bendita.

 

Cuando salgan las estrellas

y sus fulgores repitan,

la tierra será más bella,

se oirá un silencio que grita.

 

                  I Bis

 

Hecha de adobe una casa

guarda la dicha infinita,

de una familia que pasa

su historia exenta de cuitas.

 

Melodiando en la arboleda

las aves pintan bonitas

formas que ven quienes puedan

 

ver como un lienzo recita.

(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)


           
ZAPATEANDO

 

              - 1992 -

 

Si habrán taconeado centro
estos zapatos lustrosos,
arrastrando en dos sollozos
la historia que llevan dentro.
Se encaminan al encuentro
de un sereno zapatero,
que les cure un poco el cuero
con artística prestancia...
Les repondrá su elegancia
zurciendo cada agujero.

Ellos trotaron la vida;
se rozaron con la tierra,
los cascotes de la guerra,
la alfombra pobre y mullida.
Tragaron agua podrida
y siguieron sin catarros
sobre asfaltados y barros,
sobre cedro y mármol fino;
ningún piso discrimino
mediante mis nobles tarros.

Siempre es buena la ocasión
pa´ que bailen mis tamangos,
seducidos por los tangos
o el son de algún callejón.
Zapateando en mi emoción
voy trazando este camino,
bien guiado por mi destino
a través de mi calzado,
que me tiene muy atado
¡al firme suelo argentino!


(L y M: Ariel Carrizo Pacheco)


 

                             PORTEÑISMO

 

 

Los días anochecidos, de aromas tristes,

 

de rostro morado por los cachetazos del viento,

 

por mi Buenos Aires caminan muy contentos

 

los trancos somnolientos de mi melancolía.

 

Y cada paso que doy en el vacío de las baldosas soñadoras

 

es el eco de una música muy mía,

 

baqueana artificial del tiempo…

 

Y aquellas décimas escritas bajo el influjo de unos zapatos,

 

en la inconsciencia del alma taconean de a ratos.

 

 

La arquitectura porteña

 

se ha levantado con mezclas mágicas;

 

a pesar del opaco que desdeña

 

algo hay en ella que encandila,

 

de lo contrario mis alertas pupilas

 

no se vencerían, no bostezarían.

 

 

Aburrida como la humedad pesada

 

que se respira en veraniegas madrugadas,

 

así fluye la imagen solitaria del ánima mía

 

que en estos versos queda retratada

 

hasta que los años hagan polvo las palabras.

 

 

Buenos Aires está hecha a mi medida.

 

y a la de mis versos.

 

Feliz casualidad para mi vida,

 

signo que me ha dado el Universo.

¿Qué influjo fatídico tendrá la Cruz del Sur?;

 

la misma que crucificó en un tango a Madame Ivonne,

 

la misma que, democráticamente,

 

encadena las andanzas de su gente:

 

"Quién sabe una noche me encare la muerte,

 

y chau Buenos Aires, ¡no te vuelvo a ver!",

 

piensa un compatriota que por mala suerte

 

ancló más allá de lo que quiso ser…

 

Pura bohemia cadicamiana

 

impregnada en los cuatro vientos.

 

 

Cada calle porteña

 

tiene su propia contraseña,

 

esa es la ventaja de tanta caminata,

 

descubrir la esencia misma que delata

 

lo que atesora mi ciudad en su linaje,

 

en el prestigio que nadie le mata,

 

hasta incorporarme a su afable paisaje

como un cortesano de la Reina del Plata.

 

Desde los bajos petrolíficos de la Boca colorida y negra,

 

hasta los altos alabastrinos de Palermo y Barrio Norte,

 

no existe una distancia si ambos polos se integran

 

en el desliz inmensurable de mi porte.

 

Y constantemente queriendo me encuentro

 

con la clásica fragancia de libros ancianos,

 

con la luz milagrosa de un farol centenario,

 

con un rasgo anticuado que vive en pleno centro

 

y que aún está libre de los anticuarios…

 

con esos edificios que lucen la última belleza,

 

la que les da en su vejez la siempre joven naturaleza,

 

hasta que las piquetas callen la última palabra

 

y un cascote nos rebote en la cabeza,

 

tratando de advertirnos la muerte macabra.

 

 

Parece que ser fieles testigos del pasado

 

ya no es una virtud, más bien es un pecado.

 

Lástima catastrófica para la historia,

 

para esa historia que somos nosotros.

 

Los recuerdos encarnados, aunque ajenas memorias,

 

nos corresponden, no son de otros.

 

 

Todo lo de ayer que hoy ya no existe:

 

¿dónde fue a parar?, pregunto triste,

 

y en el misterio del ubi sunt me aclaro:

 

el ayer nunca se ha marchado,

 

y esto no es un amargo chiste.

 

Sin querer nosotros hemos sido

 

los que de a poco hemos partido

 

para varar en el despiste.

 

Quizás por eso siempre confío

 

en los sabios relojes detenidos

 

y en las sempiternas letras de los tangos

 

donde encuentro el espíritu escondido

 

de los tiempos que me siguen reclamando.

 

 

Ariel Carrizo Pacheco

25 de agosto de 1993.
(De: libros Porteñismo - 1998 - y Letras argentinas de hoy Tomo I - 2001 -)

 


 
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