ENRIQUE CADICAMO: VIDA Y OBRA
  Home
 
 
GRACIAS POR LAS MÁS DE 30.000 VISITAS
ENRIQUE CADÍCAMO
Una mirada sobre la vida y obra del "Gran Genio del Tango".
 
Escribe: Ariel Carrizo Pacheco
                                                                                                  
 
http://www.carrizopacheco.es.tl/

Carrizo Pacheco & Asocs. :
www.carrizopachecoyasocs.webs.com

    arielcarrizopacheco@yahoo.com.ar

   
   

 
NOVEDAD: Julio 2015



1ª edición del Libro "LOS INQUILINOS DE LA NOCHE. PROSA POSTUMA"

de ENRIQUE CADÍCAMO


Sus últimos escritos & fotografías desconocidas.

Prólogo: Ariel Carrizo Pacheco / Prefacio: Hipólito Paz

Editorial Losada

 
I - SÍNTESIS BIOGRÁFICA:
 

Cuando en 1880 Ángel Cadícamo, de 25 años, su esposa: Hortensia Luzzi, de 21, y Antonio – el primogénito, de 4 – arribaron a Buenos Aires procedentes de San Demetrio Corone (Cosenza, Italia), la Argentina estaba viviendo, en los comienzos de la llamada "etapa modernista", la transición presidencial entre Nicolás Avellaneda y Julio A. Roca, quien el 12 de octubre de ese año asumió el ejercicio de su primer mandato.

Tras habitar un tiempo en la ciudad, la familia Cadícamo – con su nuevo retoño: María Laura – decidió emigrar al pueblo bonaerense de Gral. Rodríguez, en donde Ángel se empleó como mayordomo de estancia. Allí, durante los cuatro años siguientes nacieron María, José María y dos criaturas más que fallecieron poco después del alumbramiento. Luego se mudaron al vecino pueblo de Luján, donde el jefe de familia esa vez montó una pequeña empresa encargada de delimitar con alambrado los terrenos de la zona. Permanecieron cinco años en aquella localidad religiosa, en el transcurso de los cuales los Cadícamo trajeron al mundo tres niñas más: María Adela, Amalia Rosalía y Herminia Verónica.

La numerosa familia retornó al citado pueblo de General Martín Rodríguez; para ser más precisos, a la estancia de los Maireles, donde Don Ángel nuevamente volvió a desempeñarse como mayordomo. Y en esa hacienda, a las ocho de la mañana del 15 de julio de 1900 (año final del siglo XIX), nació DOMINGO ENRIQUE CADÍCAMO, décimo y último hijo del trabajador matrimonio italiano, bautizado en la iglesia Nuestra Sra. del Carmen; patrona del pueblo.

Aproximadamente en 1905 volvieron a Luján, donde compraron una hermosa casona céntrica.

El pequeño Domingo aprendió a leer con sus hermanas María Adela (quien años después, fue reconocida como una de las docentes que bregó para que el Estado suministrara  las “copas de leche” en las escuelas) y Herminia Verónica; ventaja que le significó entrar directamente al segundo grado del colegio de los Hermanos Maristas.

En 1910, cuando la patria argentina cumplía su primer siglo, la familia Cadícamo se mudó al capitalino barrio de Flores, entre los grandiosos festejos encabezados por el presidente José Figueroa Alcorta y la Infanta española Isabel de Borbón.

Domingo (por entonces, lógicamente, era llamado por su primer nombre) completó sus estudios primarios en las escuelas Saturnino Segurola y General Urquiza – ambas del barrio San José de Flores. Luego cursó el nivel medio en el Colegio Nacional Mariano Moreno.



Palacio Pizzurno. Consejo Nac. de Educación donde trabajó Cadícamo.
Calle Rodríguez Peña e/ Marcelo T. de Alvear y Paraguay, Bs. As.
 

En 1919 comenzó a desempeñarse como escribiente en el Archivo del Consejo Nacional de Educación. Allí entabló amistad con Leopoldo Lugones, Héctor Pedro Blomberg, Manuel Gálvez y Enrique Banchs, entre otros consagrados hombres de letras. Quien trabajaba en un escritorio vecino al suyo era Pablo Suero, un dramaturgo, periodista y crítico teatral cuyo nombre, más allá de su obra, ganó repercusión tanguera por haber sido el primero en incentivar al protagonista de esta reseña para que continuara en la senda de la poesía popular, luego de que éste le diera a leer alrededor de 1920 una letra intitulada Pompas, la misma que cuatro años después se convirtió en su famoso tango inicial, con música adaptada por el pianista Roberto Emilio Goyeneche y que fue estrenado por Carlos Gardel, quien lo plasmó en dos versiones discográficas: una registrada en Barcelona, el 27 de diciembre de 1925, y la otra en Buenos Aires, el 23 de septiembre de 1927. En menos de ocho años, "El Zorzal" llegó a grabarle a Cadícamo un total de 23 temas.

Como dato curioso vale acotar que Goyeneche falleció poco antes de la primera grabación, el 22 de abril de 1925, motivo por el cual el poeta decidió cambiar el título de Pompas (indeseable coincidencia relacionada con las pompas fúnebres), por el de Pompas de jabón.

Don Ángel tampoco llegó a oír el primer tango de su hijo, puesto que falleció en 1923 como consecuencia de un desgraciado accidente de tránsito.



El puntapié inicial de la colaboración autoral entre Cadícamo y Juan Carlos Cobián – Vení, vení –, data de 1928, año en que el primero viajó a Europa a bordo del vapor Conte Rosso.

Luego de seis meses de estadía en Barcelona y París – ciudad, ésta última, en donde asistió al debut de Gardel en el cabaret Florida –, regresó a Buenos Aires, renunciando poco después a su trabajo puesto que, como cuenta en su libro de memorias, debido a sus derechos de autor: "ganaba por semana cuatro veces más de lo que cobraba mensualmente en el Archivo" (recordemos que por aquel entonces ya tenía más de 50 temas grabados, entre los cuales sobresalen verdaderos sucesos como Aquellas farras, Che Bartolo, Compadrón, Che, papusa, oí...! o Ramona).

A fines de 1930 decidió embarcarse nuevamente hacia Europa, esta vez, en el Gral. Osorio, un flamante navío de bandera alemana. Su viaje contó con la presencia pasatista de una compañía teatral que debutaría en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con una obra escrita y dirigida por José González Castillo, Bayón Herrera y Manuel Romero. Entre su elenco se hallaban: Sofía Bozán con sus hermanas Haydée y Elena, Pedro Quartucci, Gloria Guzmán y María Esther Gamas. También iban a bordo Gerardo Matos Rodríguez, Cátulo Castillo y Roberto Maida.

Meses más tarde, Enrique retornó a Buenos Aires donde continuó creando éxito tras éxito: La casita de mis viejos, Cuando miran tus ojosAl mundo le falta un tornillo, Luna de arrabal, La novia ausente, etcétera; además, sin abandonar el teatro, se inició como cineasta (ver los siguiente acápites: Sus obras teatrales, Un autor impresionante y Su incursión cinematográfica).

En 1936 llegó a Río de Janeiro acompañado por "El Oriental" José Razzano y Charlo, quien tenía programadas una serie de presentaciones en el Casino de Urca y la Radio Tupí, en las cuales, entre tango y tango, el poeta recitaría sus glosas. En ese viaje escribió los versos Ave de paso, musicalizados por Charlo.

Con su inseparable amigo y colaborador Juan Carlos Cobián, en noviembre del 37 emprendió un viaje hacia Nueva York. Allí permanecieron durante más de un año, haciendo historia en los más extraordinarios registros de la bohemia norteamericana.

Entre los años 40 y 45, ante la insistencia de sus colegas, formó parte del directorio de SADAIC durante períodos presididos respectivamente por Francisco Canaro y Pancho Lomuto.

Su madre falleció en 1942 – a los 83 años – en su departamento de Camacuá 25 (Barrio Flores).



 

En cuanto a su labor teatral, cinematográfica, musical y literaria, prefiero explayarme en párrafos subtitulados que el lector podrá consultar más adelante; de todos modos, no puedo dejar de referirme en esta primera parte sobre aquellas actividades artísticas que, por estar a la vez ligadas con su historia privada, adquieren una importancia sustancial. Tal es el caso del filme La historia del tango (ver Su incursión cinematográfica). Durante su rodaje le llamó la atención una señorita que intervenía en una escena (aún repetida cada vez que el documental tanguístico la requiere como fiel muestrario de su danza), bailando un tango junto a Tito Lusiardo y actuando las líneas que el guión le deparaba a su personaje. El destino quiso que a fines de la década del 40, Enrique acompañara a su amigo Miguel Juárez Celman – nieto del ex presidente – a la escuela de danzas de Otto Werber. "En este vivero de bailarinas (...) descubro aquel rostro que un año atrás me había atraído extrañamente (...) De una sola mirada pude abarcar de cerca su luminosa juventud...", diría más tarde el poeta, refiriéndose a Nelly Ricciar (luego integrante de la pareja de danzas Nelly & Nelson) con quien mantuvo un extenso noviazgo que en 1961 floreció en un desenlace matrimonial. Pero no es válido continuar sin antes dar cuentas de al menos dos acontecimientos importantes en la vida de Cadícamo, sucedidos en la década del 50; me estoy refiriendo al fallecimiento de su muy cercano amigo y colaborador musical Juan Carlos Cobián – acaecido el 10 de diciembre de 1953 –, y a su cuarto recorrido por el viejo continente – a principios del 54. Volviendo al enlace, pocos meses después (mayo del 62) partieron hacia una maravillosa luna de miel donde durante más de un año recorrieron los principales países europeos.

Ya en Buenos Aires, al poco tiempo nació Mónica María, única hija del matrimonio, sobre la que su padre solía decir orgulloso: "Ella es mi mejor tango".

En julio de 1978, Cadícamo viajó rumbo a Japón para cumplir un cometido como representante de SADAIC. No bien retornó, voló hacia Estados Unidos exclusivamente para comprarle a su adorada Mónica un moderno componente musical; una anécdota que lo pinta de alma entera. Pocos meses más tarde partieron los tres hacia Nueva York, Orlando y otras ciudades norteamericanas.

El siguiente viaje en familia fue en 1986 cuando arribaron a Tokio, donde Mónica – quien un par de años atrás se había iniciado como cantante de tangos en Michelángelo  y varios programas de TV – fue contratada por dos meses en el concert de un lujoso hotel, con el acompañamiento del cuarteto de Omar Valente.


 

Fuera de esos grandes recorridos, su cotidianidad hogareña por lo general se repartía entre Buenos Aires y Mar del Plata, donde, entre otras propiedades sucesivas, adquirieron un chalet de veraneo cercano al de su amigo Julio De Caro. Por supuesto, desde su juventud ha viajado a Uruguay, incluso, allá por el 32 en compañía de Tita Merello y Charlo. 

Cadícamo vivió sus últimos años con una salud de hierro que le permitió desempeñar una actividad intelectual lúcida y dinámica, mediante la cual continuó impulsando proyectos hacia el futuro, a la vez que rememoraba los ayeres lejanos, haciéndolos trascender desde la enorme importancia de sus fieles testimonios. "No es cierto eso de que todo tiempo pasado fue mejor. Hoy la ciudad, la vida, son mejores que antes", dijo una vez, tratando de hacernos conformar con el cautiverio al que nos somete la inquieta modernidad. Sin embargo, él sabía, como nosotros presentimos, que aquella belle époque jamás podrá ser ni siquiera imitada artificialmente por los avances o retrocesos de la tecnológica ciencia.

El 19 de octubre de 1999, a raíz de una descompensación renal tuvo que ser internado en la clínica Bazterrica de Buenos Aires por un par de días, lo que le impidió asistir al homenaje que esa misma noche se le realizó en el gran Teatro Cervantes. En sus previos 99 años sólo había sido hospitalizado en dos ocasiones (1908 y 1950) y por el mismo motivo – operación de hernia. El 25 de octubre volvió a ser internado, esta vez en la Fundación Favaloro, donde permaneció hasta el 14 de noviembre, retornando doce días más tarde. Allí se ocupó de sus quehaceres artísticos, como por ejemplo, el disco Cadícamo 2000, en donde reunió algunos de sus tangos inéditos. Su última publicación fue el prólogo del libro Tango; bello muestrario fotográfico del talentoso Aldo Sessa.

A las 10 y 30 de la mañana del 3 de diciembre, su corazón, que llegó a latir en 100 años diferentes, se detuvo tras 36.300 días de marcha. Lo que no pudo ni podrá detenerse es su legado creativo.

Cada partícula de Buenos Aires se expresa mediante sus tangos reflectores de nuestra más pura esencia. Cada uno de ellos, como certeras pinceladas retratistas, nos hacen el honor de condensarnos en su bien ganada inmortalidad.



Cadícamo por Aldo Sessa


II - SUS OBRAS TEATRALES:
 

El 1º de agosto de 1925 se estrenó El romance de dos vagos, una obra que nuestro protagonista (en cuya oportunidad por vez primera firmó como "Enrique" Cadícamo) escribió con la colaboración de Germán Ziclis. En el Nº 609 de la revista Bambalinas se reproduce dicha obra antecedida por esta acotación: "Pieza cómica sentimental en tres cuadros. Estrenada con grandioso éxito en el teatro Pueyrredón de Flores por la Compañía Argentina de Juan Dardes. - Representada 45 veces consecutivas -."

De inmediato, en la misma sala, Cadícamo y Ziclis estrenaron la obra Se apareció la viuda. Al año siguiente le siguieron  Así nos paga la vida – una estudiantina que el poeta escribió junto a Rodolfo Zenner – y Cinco cuentos ilustrados, revista de un acto dividido en cinco cuadros que constituye la primera obra escénica que Cadícamo escribió solo; sin ninguna colaboración autoral. Ambas obras también fueron estrenadas en el Pueyrredón. Poco tiempo después, en el teatro Príncipe se levantó el telón para dar comienzo a la revista Los cuentos del Príncipe, que Enrique firmó junto a Martín Lemos, un renombrado crítico teatral de la época.  

La baba del diablo, sainete de un acto y tres cuadros (publicado en la revista Bambalinas Nº 621), tuvo su función inaugural el 28 de enero de 1930 en el teatro Smart (llamado luego Blanca Podestá y desde abril de 2001 denominado Multiteatro) con un elenco integrado por 18 actores, entre ellos: Teresa Puértolas, Gregorio Cicarelli e Irma Córdoba.

Esta fue la última obra teatral que Cadícamo creó en colaboración; en este caso su coautor fue Félix Pelayo junto con quien además compuso la letra del tango La biaba de un beso – música de Pedro Maffia – que dentro del sainete jugó el papel de número musical y que, posteriormente, fue grabado por Azucena Maizani.

Cadícamo, tras escribir unos sketchs para una revista estrenada el 12 de diciembre de 1931 en el teatro Astral , con la participación de Segundo y María Esther Pomar, presentó en el teatro Cómico La epopeya del tango, una obra que tuvo como principal atracción escénica al legendario dúo Magaldi & Noda, y que comenzó a representarse el 22 de julio de 1932.

El año de su siguiente emprendimiento teatral forma parte de su título: Dinamismo 1933; argumento protagonizado por el bailarín de tangos Lito Cerruti y la orquesta de Pedro Maffia.

En El cantor de Buenos Aires – obra que se representó en el teatro Smart durante febrero de 1936 – Cadícamo realizó, dentro del género teatral, el primer tributo póstumo a Carlos Gardel. Allí se estrenó el inmortal tango homónimo que fue en lugar de Nostalgias, insólitamente rechazado por el dueño de la sala, quien consideraba que su refrán era antipopular.

Tras un lapso de 30 años, el 5 de abril de 1966 en la flamante sala Martín Coronado del Teatro San Martín, el grandioso maestro volvió a experimentar la satisfacción de una nueva labor cumplida, al estrenarse su zarzuela criolla Juanita la Popular, que contó con una puesta en escena de Homero Cárpena, la dirección musical de Carlos Figari y la actuación de Elena Lucena, Juan Carlos Altavista, Elda Dessel y Aníbal Pardeiro, entre otros actores y bailarines de valedero talento.

Además nos dejó un legado escénico de decenas de guiones inéditos, que seguramente algún día serán representados. 


Cadícamo, por Marta Luchenio (2000)
 

III - UN AUTOR IMPRESIONANTE:
 

Escribir solamente cada uno de los más de 800 títulos que forman parte del listado general que he confeccionado en base a las canciones de Enrique Cadícamo, me llevaría varias páginas. No nos olvidemos de que estamos hablando del poeta más prolífico del tango; uno de los autores más interpretados del mundo. Son tantas las canciones (y, lo que es más importante aún, son tantos los éxitos y tan alto el nivel general de calidad aplicado a una múltiple disgregación de caminos argumentales), que de haber sido escritas por cuatro o cinco autores, en lugar del único e irrepetible Cadícamo, hoy en el más selecto podio del tango tendríamos a tres o cuatro glorias más, sin que la cantidad de clásicos se vea por esto incrementada en lo más mínimo.

Cadícamo, dotado de un talento que lo acompañó permanentemente como un ángel guardián, ha dominado a su antojo los caprichos del arte. Para dar un pantallazo de su cancionero, a continuación me limitaré a indicar los nombres de algunos de sus colaboradores musicales, seguidos de una parte de los títulos resultantes de las respectivas asociaciones artísticas. (Los temas que no sean tangos serán señalizados, luego del año, con estas iniciales: C1 = Candombe / C2 = Corrido / C3 = Canción / M = Milonga / P = Polka / T = Tonada / V = Vals).

 

Roberto E. Goyeneche: Pompas de jabón (1924) y Yo te perdono (1925). Fausto Frontera: Puesta de sol (1926), Gran señor (1926), Tradición (1927), Callejera (1929), ¡Qué torcido andás Julián! (1930), Cortando camino (1930). Julio De Caro: Tu promesa (1926), Ja... ja... ja... (1939), No me pidas la "exclusiva" (1940), El candombe (1942) y Un dilema (1942). Roberto Firpo: Aquellas farras (1927). Luis Visca: Compadrón (1927), Muñeca brava (1928), Fanfarrón (1928) y Barajando recuerdos (1936). Rodolfo Sciammarella: Che Bartolo (1927), Dos en uno (1928) y Vieja recova (1930). Gerardo Matos Rodríguez: Che, papusa, oí...! (1927). Anselmo Aieta: Muñeca (1927). Mario Melfi: París noctuno (1928) y Una madre (1955). R. Fugazot y L. Demare: Pa' mí es igual (1931). Pedro Laurenz: Berretín (1928), Mascarita (1940) e Improvisando (1941). Mabel Wayne: En una aldea de España (1928 - V), Ramona (1928 - V) y Chiquita (1929 - V). Rafael Iriarte: Telaraña (1926 c/ Toranzo) y La reina del tango (1928). Charlo: Lindo tipo de varón (1928), Ave de paso (1936), Viejas alegrías (1937) No hay tierra como la mía (1939 - M), Rondando tu esquina (1945). Agustín Bardi: Nunca tuvo novio (1928), Se han sentado las carretas (1931), Sin hilo en el carretel (1931) y Se lo llevaron (1937). José Luis Padula: Veinticinco de mayo (1928), Noche de estrellas (1931) y Brindemos compañeros (1934). Rogelio Ferreyra: Pituca (1930). Juan Carlos Cobián: La casita de mis viejos (1931), Almita herida (1931), Hambre (1931), Shusheta (1934), Nostalgias (1935), El cantor de Buenos Aires (1936), Niebla del Riachuelo (1937), Los mareados (1942), Rubí (1944), A pan y agua (1945), Carnavales de mi vida (1951). Guillermo Barbieri: Cruz de palo (1929), Anclao en París (1931), La novia ausente (1932), Olvidao (1932) y El que atrasó el reloj (1933) Salvador Merico: De todo te olvidas (1929). Dúo Magaldi-Noda: Del pasado (1929), Tormenta (1929 - C3), Se fue la pobre viejita (1930) y Cerquita del corazón (1931 - T). Francisco Bohígas: Robustiano (1929). Antonio Buglione: Sentimiento malevo (1929). Pedro Maffia: La biaba de un beso (1930).  Enrique Saborido: Baquiano pa' elegir (1930). Julio César Sanders: Yo tan sólo 20 años tenía (1930 - V) y Luna de arrabal (1932 - V). José María Aguilar: Cuando miran tus ojos (1931 - V) y Al mundo le falta un tornillo (1932). Rosita Quiroga: Apología tanguera (1933 - M). Juan D'Arienzo: Brumas (1933) y Si la llegaran a ver (1943). Roberto Radrizzani: El llorón (1933 - M). Eduardo Pereyra: Madame Ivonne (1933). Enrique Delfino: Santa milonguita (1933). Eduardo Arolas (póstumo): Café de Barracas (1938). Eduardo Bonessi: Desvelo (1938). Manuel Buzón: Mano brava. (1938 - M). José Tinelli: Por la vuelta (1938). Enrique Rodríguez: Tengo mil novias (1938 - V), Son cosas del bandoneón (1939), Amigos de ayer (1942), Iré (1946) Marinero (1946), Lagrimitas de mi corazón (1947 - V). Mariano Mores: A quién le puede importar (1939) y Copas, amigas y besos (1944). Rafael Rossi: Cuando tallan los recuerdos (1939). Juan C. Howard: Melodía oriental (1940, c/ Zerrillo), Hoy es tarde (1956) y Trovador mazorquero (1955 - V). Ricado Tanturi: Pocas palabras (1941), A otra cosa che pebeta (1943) y Sollozo de bandoneón (1943). Osmar Maderna: Roug (1941). Rafael Canaro: Tango de la medianoche (1941). Ángel D'Agostino: Tres esquinas (1941, c/ Attadía), Dice un refrán (1942), El Morocho y el Oriental (1945 - M), Adiós arolas (1949), Bar Rosendo (1962) y Mi chiquita (1963). Aníbal Troilo: Pa' que bailen los muchachos (1942), Garúa (1943) y Naipe (1944). Antonio Polito: En lo de Laura (1943 - M). Alberto Suárez Villanueva: Al subir... al bajar...! (1939) y La luz de de un fósforo (1943). Carlos Marcucci: Aquí me pongo a cantar (1944). Osvaldo Pugliese: Igual que una sombra. (1944). Francisco Lomuto: Me llaman el solitario (1945). Ciriaco Ortíz: Otros tiempos y otros hombres (1945). José Razzano: Juana Rebenque (1946) y Pociano Estrella (1948). Roberto Rufino: Carpeta (1956). Lucio Demare: La calle sin sueño (1959). Luis Stazo: Orgullo tanguero (1959). Juan "Tata" Cedrón: "Bandera baja - Ella se reía" (1967) y Luna lavandera (1970). Sebastián Piana: Melancólico gotán (1988). Daniel Melingo: LLovizna, Mano cruel, Música beat, Viajando, Luna de arrabal y Siga cochero (versos de poemarios de Cadícamo que Melingo convirtió en tangos. Fueron incluidos en su C.D. Ufa! – 2000 –)


 

Erróneamente muchos piensan que su labor como compositor de melodías comenzó en 1941, cuanto Troilo y Fiorentino le estrenaron el famoso tango El cuarteador – que por exceso de modestia firmó como Rosendo Luna. Lo cierto es que ya en 1928 encontramos tangos de Cadícamo en letra y música, que fueron grabados por grandes orquestas y cantores de la época – Roberto Firpo, Francisco Canaro, Ignacio Corsini, Charlo, etcétera. Ahora pasaré a mencionar algunas de las casi doscientas letras a las que le adaptó él mismo su exquisita música:

 

Temas firmados sin seudónimo musical: Chanta cuatro (1928), Gallo viejo (1928), El último guapo (1931), Penita de amor (1936, tonada), A mí no me hablen de penas (1940), Solo de bandoneón (1952), Morenita mía (1955), A Carlos Gardel (1957), Adiós Chantecler (1958), Cafetín de mi arrabal (1966) Humo de tabaco (1977), La pelea (1977), Sonriendo en el adiós (1977), Sagrada querencia (1988), Boleta (1993) Los compadritos (1993), Tango de ayer (1993), Tango de lengue (1993), Bar nocturno (1996), En un andén lejano (1996), Fotógrafo de plaza (1996) Estación Tango (1997), Recordarás (1998), El centauro (1999), Solamente para negros (1999 - C1), etcétera. Como Yino Luzzi (seud.): Camila abrió la puerta...! (1940 - P), Pobre novio (1940 - C2), Ritmo, vino y amor (1940 - V), etcétera. Bajo el seudónimo musical Rosendo Luna: El cuarteador (1941), Orquesta típica (1941), Tic - tac (1941), Llora vida mía (1942), Por las calles de la vida (1942), Tres amigos (1942), El trompito (1943), Tango gris (1943), Boedo y San Juan (1943), Palais de glace (1944), No vendrá (1945), Pasado florido (1945), Vamos... Zaino...! (1945), etcétera. Como Bow Ralph (seud.): Al llorar... al reír... al besar (1943 - V), Macumba (1943 - C1), etcétera.







 
DISCOS INTEGRADOS SÓLO CON TEMAS DE CADICAMO:
 
* Los 14 de Cobián y Cadícamo (1969, Fermata): L. P. ideado y producido por Ben Molar. Orquesta de Alberto Di Paulo acompañando a varios cantantes, entre ellos: Diana Mora y Julián Rosales. 
                                                                      
* Enrique Cadícamo, Poeta de Buenos Aires (1973, RCA): intérpretes varios.
                                               
* El poeta y el cantor (1986 y 2000, RCA): tangos de Cadícamo en la voz de Roberto Goyeneche. Contiene diálogos entre ambos.
                                              
* Gardel interpreta a Cadícamo Vol. I y II (1987, EMI): en el 97 fue reeditado en CD al igual que en 2006, por Pág/12 - contiene los 23 geniales temas que le grabó "Carlitos"-
                                         
* Tributo a Cobián & Cadícamo (1994, Melopea): intérpretes varios.          
                                                
* Los Poetas del Tango Vol. I : Enrique Cadícamo (1995, Diapasón): intérpretes varios.
                                                                          
* Doce tangos argentinos para bailar (1995, Melopea): instrumentales de Cadícamo inéditos. Fue reeditado en Suiza (para toda Europa), Japón y Brasil.
                                                                
* Nebbia canta Cadícamo (1995, Melopea): Litto Nebbia interpreta letras inéditas que el poeta le adaptó a olvidados tangos de Cobián.
* Tangos de lengue (1995, Melopea): Adriana Varela interpreta parte de los sensacionales tangos inéditos de Cadícamo. 
                                                           
* Las voces de Cadícamo (1995, Melopea): intérpretes varios.
 
* Los Poetas Clásicos argentinos Vol. I: E. Cadícamo(1996, EMI / Rev. Noticias): intérpretes varios.


 
* Homenaje a los Poetas del Tango: E. Cadícamo (1996, El bandoneón - Suiza -): intérpretes varios.
* Dance Tango to Cadícamo's music (1997, Melopea): instrumentales inéditos. Edición internacional. 
                                                        
* Anclao en el Tango. Homenaje en vida (1997, Europhone): Mónica Cadícamo y Horacio Ravera cantan sus tangos y dialogan con él.
* Los tangos de Enrique Cadícamo (2000, Sony Music, C.D. doble): intérprtes varios.
* Cadícamo 2000 (2000, Tango City): inéditos instrumentales. Dirección musical: Gabriel Senanes.


VHS / DVD:

* Enrique Cadícamo, Tangos Clásicos e inéditos,
Melopea, 1995 (VHS & DVD).
*    Litto Nebbia, Homenaje a Gardel & Le Pera / Canciones inéditas de Enrique Cadícamo, Melopea, 2003 (DVD).

                                                                                   


*     *     *
 

 

IV - SU INCURSIÓN CINEMATOGRÁFICA:
 

En 1932 Enrique Cadícamo y el actor Ricardo De Rosas escribieron un guión cinematográfico titulado Cantó un zorzal en París, pensando de antemano en Carlos Gardel como protagonista; sin embargo, pese a que El Morocho se mostró muy entusiasmado con el proyecto, finalmente por sus múltiples compromisos artísticos, no pudo filmarse.

Dos años más tarde, embarcado en otro proyecto fílmico, Enrique reformó el argumento cambiándole las pocas líneas escritas por De Rosas. El vate Carlos de la Púa – el Malevo Muñoz –, insólitamente quedó a cargo de la dirección de la película (función que en un principio pensaba realizar el propio Cadícamo). Las peripecias de los entretelones del rodaje – provocadas por las improvisaciones de su director –, de haberse filmado, hubieran dejado el saldo de una de esas delirantes comedias que son éxito de taquilla. Su estreno se produjo bajo el título de Galería de esperanzas, el 12 de septiembre de 1934, en el cine Renacimiento, con Nelly Quel y el cantor Luis Díaz como pareja protagónica.

La primera película que dirigió Cadícamo fue Virgencita de Pompeya, con guión de Enrique Pedro Maroni – el mismo de La cumparsita (Si supieras) –, quien también se desempeñó como actor principal junto a Nelly Quel. La première aconteció el 14 de marzo de 1935, en el cine Palace Teatre, obteniendo buena crítica.


 

Al poco tiempo Cadícamo partió hacia Río de Janeiro donde se instaló durante varios meses en pos de su segundo filme – que fue el primero en realizarse en "confraternidad argentino-brasileña" –, esta vez con guión propio: Noches cariocas. Algunos integrantes del reparto fueron: Carlos Viván – actor, cantor y autor de tangos como Hacelo por la vieja –, Carlos Perelli, Lòdia Silva, Oscarcito y Grande Otelo; éstos tres últimos, actores brasileños. El ballet era de la compañía Jardel Jércolis.

El estreno en Buenos Aires se produjo en el cine American Palace, el 3 de diciembre de 1935; es decir, exactamente 64 años antes de que su director pasara a la inmortalidad.

Escena de "Noches Cariocas" (Dirigida por Cadícamo en 1935)

Las últimas realizaciones cinematográficas de Cadícamo – a comienzos de la década del 40 – fueron dos cortos musicales (que hoy podríamos denominar video-clips ), en el primero de los cuales, tras un breve diálogo transcurrido en un café suburbano, la orquesta de Ángel D'Agostino con Ángel Vargas interpretan El cuarteador y Tres esquinas. En el otro, la típica de Enrique Rodríguez con Armando Moreno, ejecutan el vals Tengo mil novias.


 

Con la colaboración de Francisco García Jiménez, escribió el argumento de La historia del tango, una muy buena película dirigida por Manuel Romero que contó con un elenco protagónico de lujo: Virginia Luque, Fernando Lamas, Tito Lusiardo, Severo Fernández, Pepita Muñoz, Juan José Miguez, Betty Lagos, y la participación musical de la orquesta de Francisco Canaro y Tita Merello. Como mencioné anteriormente, allí también actuó Nelly Ricciar – futura señora de Enrique. Se estrenó en el cine Monumental, el 5 de junio de 1949, con excelente repercusión.

Con la dirección de Roberto Ratti, el 23 de abril de 1952 se estrenó, también en el Monumental, la película Nace un campeón – argumentada obviamente por el infatigable Enrique Cadícamo – en la cual se destaca la participación del legendario "Toro Salvaje de las Pampas", el boxeador Luis Ángel Firpo.

Por otra parte, cabe destacar que sus tangos forman parte de cientos de películas nacionales y extranjeras. Entre las primeras se encuentran: Amalio Reyes, un hombre, He nacido en Buenos Aires, La barra de la esquina, Los chicos crecen, La fuga, La Raulito, etcétera. Entre las internacionales es interesante citar estos títulos: Mi último tango (España), Blavaugic (Alemania), Immagine en desiderio (Italia), La camarera del Titanic (Francia), Kommissarin totentanz (Sudáfrica), Cheun gwong tsa sit (China), Hijo pródigo (Méjico), Tango Bar y Assassination Tango (ambas de EE.UU.).

Su último proyecto fílmico data de 1994, año en que una empresa productora de Hollywood comenzó las tratativas para realizar una película en la Paramount, basada en su libro Debut de Gardel en París, que él adaptó especialmente para la ocasión transformándolo, bajo el nombre de Los ángeles mueren quemados, en un guión que pasó por las manos de Steven Spielberg, Andy García y Antonio Banderas, entre otros célebres interesados. Lamentablemente, el alto costo de producción – superior a los 30 millones de dólares – truncó este filme que hubiese mostrado la auténtica personalidad de Gardel: siempre desbordante de vivacidad alegre; es decir, con una imagen totalmente opuesta a la que le impusieron los afligidos papeles que interpretó en sus películas.

Asimismo, son varios sus argumentos de cine inéditos. Como curiosidad señalaré que existe uno dedicado a Julio Sosa; el ineludible cantor uruguayo que le ha grabado algunos tangos clásicos: Madame Ivonne, Olvidao, Nunca tuvo novio, Che, papusa, oí…!, Pa' mí es igual, Al mundo le falta un tornillo, La casita de mis viejos.

Por último viene al caso escribir que durante sus últimos años, Cadícamo fue invitado a participar testimonialmente en algunos filmes; como por ejemplo: El canto cuenta su historia (1976, Fernando Ayala y Héctor Olivera), El último tango (1994, Daniel Desaloms) y Al corazón (1996, Mario Sábato), donde también participa su hija Mónica, Ernesto Sábato, Sergio Renán y Adriana Varela.

 

*     *     *








V - SUS LIBROS:
 
A continuación mencionaré cronológicamente cada uno de sus libros con una síntesis de sus respectivas referencias:

1926 - Canciones grises: estupendo poemario inicial que se ubica dentro de la corriente literaria modernista. No posee prólogo. Fue elogiado, entre otros, por prestigiosos escritores como Leopoldo Lugones y Enrique Banchs. Su única impresión fue realizada por la editorial Porter. Lamentablemete Cadícamo decidió no volver a reeditarlo.

1940 - La Luna del bajo fondo: poemario con prólogos de Juan José de Soiza Reilly, Carlos de la Púa y Cátulo Castillo. Ediciones: 15 de noviembre (1940), Ángulo (1946), Freeland (1964), Fraterna (1985) y Corregidor (1994, dentro de Los poemas bajos, libro que reúne todos los poemarios de Cadícamo, salvo el primero).

1945 - Viento que lleva y trae: poemario dedicado a recuperar una buena parte de la historia primigenia del tango. Fue prologado por Nicolás Olivari y Cátulo Castillo. Ediciones: Fermata (1945), Peña Lillo (1964), Fraterna (1983) y Corregidor (1994, dentro de Los poemas bajos). Cada una de estas ediciones ha sido corregida.

1969 - Café de camareras: novela ambientada en la Boca, a comienzos del siglo XX, cuando los cafés que tenían como epicentro a la hoy mítica esquina de Suárez y Necochea, propagaban tangos puros ejecutados por los pioneros del género. Prólogo de César Tiempo. Ediciones: Acleón (1969), Sudamericana (1973) y Corregidor (1993).

1972 - Juan Carlos Cobián: biografía novelada sobre la vida del "Chopin del Tango". Prólogo de Cátulo Castillo y Nicolás Cócaro. Ediciones: SADAIC (1972: El desconocido J. C. Cobián), Rueda (1976) y Corregidor (1989).

1975 - La historia del tango en París: recopilación histórica de una época parisina marcada por el tango, de la que Cadícamo fue testigo privilegiado. Prólogo de Cátulo Castillo. Editado por Corregidor en 1975.

1977 - Los inquilinos de la noche: poemario que se subdivide en: Poemas lunfardos y Wagon lit. Prólogo de César Tiempo. Ediciones: Fraterna (1977) y Corregidor (1994, dentro de Los poemas bajos).

1983 - Mis memorias (Bajo el signo de tango): cautivante autobiografía, infaltable en la biblioteca de quienes quieren aprender los sucesos del tango desde la claridad de su fuente protagónica. Ediciones: Fernández (1983), Corregidor (1987, 1989 – actualizada –, 1995 – reactualizada –, 1999).

1984 - Debut de Gardel en París: relato novelado en torno al "Zorzal criollo" y un hecho trascendental para su carrera: su primer recital parisino, presenciado por Cadícamo en el lejano 1928. Prólogo de Edmundo Guibourg. Ediciones: Corregidor (1984, 1991 - aumentada y corregida -).

2015 - Los inquilinos de la noche. Prosa póstuma. El último libro del maestro Enrique Cadícamo, finalizado en 1999. Prólogo de Ariel Carrizo Pacheco,  Prefacio de de Hipólito Paz. Editorial Losada (Av. Corrientes 1551, Buenos Aires).




 

VI - DISTINCIONES:
 

A lo largo de su intensa vida, Cadícamo recibió con justicia muchísimos premios y homenajes, pese a que por la virtud de su humildad siempre prefirió pasar inadvertido. Medallas, diplomas, trofeos y plaquetas le llegaban asiduamente no sólo de nuestro país, sino que también de diversos lugares del mundo. Entre los más destacados honores recibidos en sus últimos años, se cuentan los siguientes:

En 1984, el Diploma al mérito de la Fundación Konex, en el rubro Letras - Testimonial. El Konex de Platino al Mejor Autor de Tango, otorgado en 1985. Dos años más tarde, el 27 de octubre del 87, fue declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires. Al mes siguiente, el Partido de Luján lo nombró Hijo Dilecto, bautizando además la recova oriental - ubicada frente a la Basílica, en la Av. Nuestra Señora de Luján, entre Lavalle y 25 de mayo - como Recova Enrique Cadícamo.



Recova ENRIQUE CADÍCAMO - Luján.
 

En 1989 fue galardonado con el  "Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes".
En mayo de 1990, Don Enrique me comentó que ya no quería que le rindieran más homenajes;  pues con los ya recibidos sentía, además del frío de la estatua, que era depositario de un exceso de cálido cariño popular. De todos modos las muestras de admiración y agradecimiento son inevitables cuando están fundadas en una obra excepcional y una conducta de vida intachable como la suya.
El 19 de noviembre de 1992, en ocasión del homenaje que le realizó el histórico Club del Progreso, quienes asistimos  disfrutamos del diálogo público que el poeta mantuvo con Natalio Etchegaray; Escribano Mayor de Gobierno de la Nación.  En la Casa Rosada, el 11 de mayo de 1994, el Presidente Carlos Menem le rindió un tributo por su aporte a la identidad nacional. Una semana después, en el Colegio Militar de la Nación, también de manos del Presidente y del Jefe del Ejército, recibió la Orden a los Servicios Distinguidos, en el grado de Comendador.





Por iniciativa del querido Ben Molar, el 9 de mayo 1995 la Asociación Amigos de la Av. Corrientes inauguró un monolito en el Nº 1330 de la mítica calle sin sueño, donde el poeta vivió parte de su juventud. El 15 de diciembre de dicho año, la misma Asociación, conjuntamente con el Sindicato de Diarios y Revistas, también por idea de Ben, nombró Esquina Enrique Cadícamo a la ochava sudeste de Corrientes y Talcahuano, donde estuvo instalada la famosa Confitería Real.

A principios del 96, el gobernador de Calabria inauguró una placa en una plaza de San Demetrio Corone, en la que se recuerda que sus padres eran oriundos de ese pueblo.

En un homenaje realizado en el Teatro Cervantes, a sala repleta, el 16 de abril de 1996 fue nombrado Personalidad Emérita de la Cultura Nacional

En el Teatro Gral. San Martín, el 10 de septiembre de 1996, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, gobernada en ese entonces por el Dr. Fernando de la Rúa, realizó un gran espectáculo en su honor.

El Partido de Gral. Rodríguez (que en el 91 lo había nombrado Ciudadano Ilustre) le dio su nombre a una de sus plazoletas céntricas erigiéndole un monolito. Al poco tiempo, el 11 de septiembre del 97, inauguró la Biblioteca Enrique Cadícamo.
La Secretaría de Cultura de la Nación lo nombró en el 97 Asesor cultural ad honorem.

El 10 de diciembre de 1997 fue homenajeado en el Hotel Roosevelt de Hollywood. En su representación asistieron su Sra. Nelly y su hija Mónica.

El 16 de diciembre del 98 recibió el Gran Premio SADAIC de Oro. (La entidad autoral, entre otras distinciones, lo había nombrado a comienzos de los 80, Presidente Honorario Vitalicio).

Con motivo de su cumpleaños 99, el Congreso de la Nación le rindió un importante tributo.

El 19 de octubre de 1999 fue homenajeado nuevamente en el Cervantes por la Secretaría de Cultura. Por ese entonces también estaba previsto un gran homenaje en el Teatro Colón, que finalmente no se concretó debido a su fallecimiento.



Placa - Fachada de Camacuá 25
 

En noviembre de ese año recibió por segunda vez el Premio a la Trayectoria, otorgado por el Fondo Nacional de las Artes. Por otra parte, la Legislatura porteña aprobó una ordenanza propuesta por el Diputado Jorge Srur y Eduardo Bouzas, por la cual se dispuso la colocación de una placa en su última casa de Flores – Camacuá 25 – donde vivió junto a su madre y hermanas hasta mediados de la década del 20. Dicha placa se inauguró (por sugerencia de quien escribe) el 1º de agosto de 2000, a 75 años del estreno de su primera obra teatral. Actualmente (septiembre de 2014) se presentó un proyecto de ley para denominar con su nombre un cantero central de la Av. Rivadavia (ubicado también en el barrio San José de Flores; de donde es oriundo el Papa Francisco).

El 15 de julio de 2001 en Gral. Rodríguez fuimos testigos de la inauguración  del Museo Enrique Cadícamo, anexo a la biblioteca homónima.

"Enrique Cadícamo" es el nombre de calles ubicadas en las ciudades de Viedma y Cipolletti (Prov. de Río Negro), en Santa Rosa de Calamuchita (Prov. de Córdoba) y en el Eldorado (Prov. de Misiones, ordenanza de 036/2016). El 14 de abril de 2011, también la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la Ley Nº 3769 que denomina como "Paseo Enrique Cadícamo" al mítico Pasaje Carabelas, ubicado a dos cuadras del Obelisco, entre la Diagonal Roque Saenz Peña y la calle Juan Domingo Perón (iniciativa del Diputado Raúl Puy y de Segismundo Holzman, Pte. de APORTA).


 

Paseo ENRIQUE CADICAMO
 

 E
Cadícamo por Juan Carlos Ferraro



 
 
Tangos dedicados a Cadícamo (por órden cronológico):
 
* Al autor de Nostalgias: letra y música de quien escribe; Ariel Carrizo Pacheco. Registrado en SADAIC el 28/11/90.
* Romanza para Enrique: instrumental de Litto Nebbia (1994)
* Cadícamo: letra de Enrique Bugatti; música de Atilio Stampone (1994)
* Viejo poeta: letra y música de Oscar San Martín (1995)
A Enrique Cadícamo: letra del Dr. Luis Alposta y música de Aldo Videla (1997)
* Agárrese don Enrique: letra y música de Daniel Melingo (1998)
* Anclao en el cielo: letra y música de Jorge Méndez (1999)
* Cadícamo´s way: de Litto Nebbia (2010)
 
Tangos en que se lo menciona

Adiós a la "Real" – letra de Leopoldo Díaz Vélez; melodía de Julio De Caro – Cantata Buenos Aires – letra y música de Chico Novarro – Siempre el tango – letra de Reynaldo Martín y música de Daniel Lomuto – La guita – letra de Horacio Ferrer; música de Raúl Garello.

 

VII - CONCLUSIÓN RIMADA:
  
 " ETERNAMENTE CADÍCAMO".

Creador inigualable, su luz no se ha apagado;
sus tangos, sus escritos, continuarán formando
reflejos de su alma, como un rico legado
que el pueblo para siempre seguirá disfrutando.

Gran Genio de la Pluma, su eternidad supera
todos los calendarios... Que los años corridos
persigan el futuro; será inútil la espera:
no hay duración que pueda sumirlo en el olvido.

La gloria es una herencia - repetirnos solía -
que se recibe cuando uno pierde la vida...
Usted rompió tal regla con su inicial poesía,
ganándose de entrada la gloria merecida.

Cadícamo admirado por todo aquel que un día
al saborear sus tangos sintió su propia esencia:
quien ha entrado en su mundo de letra y melodía,
no sale porque afuera el tiempo se hace ausencia.

                                                    Ariel Carrizo Pacheco (1999) 





 

 
                               Cobián & Cadícamo por H. Sábat. Clarín, Revista Viva , 1996    


*     *     *

IMÁGENES CADICAMIANAS

 

 

Lujosas fiestas danzantes,

nocturnas calles desiertas,

espectrales barcos arrumbados,

extensos campos velados por estrellas,

mares, arroyos, riachuelos y lluvias,

gastados destellos de focos en hilera,

cambiante luna de todas partes,

sol diurno y de medianoche,

nieve parisina, cielos azules o negros,

suaves vientos que llevan y traen,

catedrales multiplicadas por su eco,

señoriales casonas, castillos, palacios,

casitas apartadas, patios frescos y vetustos,

conventillos, almacenes, calabozos,

zaguanes, corralones, sótanos, terrazas,

plazas con obeliscos (de la Concorde, de La República),

calles, diagonales, avenidas, cortadas,

cafés del centro, pulperías de dramas corajudos,

bodegones, restaurantes, cabarets legendarios,

concurridos teatros, cines mudos y sonoros,

brindis de champán en fino bacará,

suspiros y besos, muecas alegres,

sonrisas y carcajadas, llantos mordidos,

dilemas amorosos,  recuerdos que tallan,

alhajas "brillanteriles", oro, diademas,

anillos incandescentes, monederos bien repletos,

billeteras limpiadas de sotana,

cigarrillos humeantes, mágico splin,

corbatas, galeras, polainas y bastones,

fuerte rouge en labios y pañuelos,

sedas, tules, visones, trajes, smokings,

raros mareados en el último encuentro,

cruces casuales, despedidas inteligentes,

realidades, sueños y pesadillas,

pianos, bandoneones, violines, guitarras,

típicas orquestas, bailes, carnavales,

candiles, fuegos azules, luces rojizas y opacas,

malvones antiguos, parras aéreas, sauces oradores,

arbolitos de los caminos, ombúes centenarios,

pinos enredados, magnolias, rosas muertas,

duros cristales ablandados por garúas,

manos alabastrinas y huesudas,

ojos espejados, hechiceros, eléctricos,

ausencias, hambrunas, suicidios,

asesinatos pasionales y pendencieros

a forzados empujes de facones y balas,

frascos de perfumes destapados, viejos medallones,

camposantos custodiados por lechuzas,

solos y tristes, esgrimas sentimentales,

agujas de modistillas y de relojes atrasados,

carreteles deshilados en la rueca del tiempo,

botones que se piantan, tornillos perdidos,

huellas pampeanas, molinos, tranqueras,

zainos pujantes, bueyes lerdos, cuzcos fieles,

cartas de mazo y de puño, devueltas,

el repetido ¡911!, brumas envolventes,

andenes propulsores de aventuras,

almanaques, instantes consumidos en fósforos,

milongas, tangos, valses, polcas, candombes,

músicas alegres y canciones grises,

sangradas crueldades de plazas taurinas,

los climas de las cuádruples estaciones,

amigos inolvidables, antiguos mataderos,

torvos esqueletos errantes, evocados fantasmas,

progresos  y reiteraciones derribadas por frías piquetas,

niñez de coloridos trompos, caballos de hamaca,

barriletes, trajes de marinero y de jefe piel roja,

frescos aljibes, nostálgicos inmigrantes europeos,

madrugadas asaltadas por sonares telefónicos,

feroces maullidos, goteras de grifos y ascensores en vaivén,

caminos malos y buenos cortados por el filo del atajo,

carruajes, tranvías a caballos, coches a nafta,

subtes, colectivos, taxis de bandera, fastuosos navíos,

claveles rojos clavados en orejas,

balcones, iglesias, esquinas, barrancas empinadas,

breves aldeas, amplias ciudades

(Buenos Aires y París las más presentes),

personajes por doquier que perduran en su mítica:

las mujeres reflejadas en sus nítidas semblanzas...

- bravas papusas, muñecas, pebetas, madames,

callejeras de sur a norte, pobres solteronas,

chismosas comadres, viejecitas,

gitanas lectoras de palmas, divinas damas,

novias actuales, abandonadas, ausentes y de a miles,

viudas, danzarinas, pordioseras, odaliscas,

negras de los arrabales,  cancionistas, pitucas,

madres, hermanas, amigas, esposas… -

hombres también repetidos entre los pliegues de los tiempos

- bohemios, compadritos, llorones, desvelados,

tahúres, fotógrafos, malevos,  shoficas, ladrones,

estudiantes, holgazanes, embriagados, artistas, picaflores,

fanfarrones, shushetas, ricoteros, presidiarios, trovadores,

charlatanes, mozos, enamorados felices y dolientes, guapos,

bacanes posta y de rango mishio, marineros, cuarteadores,

desengañados, fakires, zorros viejos, cantores y poetas,

bailarines, viajeros de paso y anclados sin plata… -

Imágenes cadicamianas iluminando imaginaciones…

Agradecido las evoco para enseñar, muy fidedigno,

los influyentes matices que moldean nuestra esencia.

 

Ariel Carrizo Pacheco


 

*     *     *

(Última actualización: septiembre de 2014, A.C.P.)

 
  32923 visitantes (56034 clics a subpáginas) ¡Aqui en esta página!  
 
=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=